lunes, 9 de febrero de 2015

Si me paro no me levanto

Con esa sensación voy por la vida últimamente. No se si es por la gripe, o porque el otro día me caí en plena calle y me eché abajo la rodilla, o quizás porque en el trabajo me siento como si andara por arenas movedizas. El caso es que voy de un lado a otro como las locas porque tengo miedo de dejarme caer en el sofá y no volver a salir, en años.
Valeeeee, estoy exagerando, pero sólo un poco. La sensación de ir zombi de casa al trabajo, del trabajo a casa, de casa al ballet, del ballet a la academia, de la academia al ballet, del ballet a la compra, del supermercado a casa, guarda, cocina para mañana, baño, pijama, deberes, cena, gotas en los ojos, cremita que pica mucho, cuento, caricias,no te vayas, no me voy, no tengo sueño, cierra los ojos... Y al fin, sofá, edredón y un capítulo de una serie que casi nunca ves acabar ¿otra vez te has quedado dormida? Y a las dos de la mañana te despiertas sola y helada y te atrrastras escaleras arriba hacia un insomnio poco productivo que me llevará inevitablemente hacia ese momento terrible en que suena la alarma en lo mejor del sueño. Y volvemos a empezar.
Seguramente estoy describiendo la rutina de un montón de madres. No me siento precisamente única. Mi generación navega entre las borrascas de la culpabilidad y las calmas de la autocompasión. Somos así. Alguien nos metió en la cabeza que teníamos que llegar a todo y nos lo hemos creído a pies juntillas. Pues bien, esta imperfecta madre se va a terminar su copa de vino y se va a tirar en el sofá. ¡Ahí me las den todas! Buenas noches.

martes, 13 de enero de 2015

Un poco de política

"El movimiento de hoy, que no es de partido, sino que es un movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase desde ahora, no es de derechas ni de izquierdas."
¿Quién creéis que dijo eso? ¿Pablo Iglesias, Rosa Diez, Albert Rivera? Frío, frío.. es un poco más antiguo. Concretamente de 1933 y es una frase extraída de un discurso de José Antonio Primo de Rivera. ¿Quiero decir con esto que Podemos, UPyD y Ciutadans son fascistas? Para nada. Pero no puedo dejar de pensar que una persona que quiera dedicarse a la política debe, al menos, saber definir su ideología. Porque la política es, por encima de todas las cosas eso, ideología. Uno defiende unas ideas políticas porque defiende una forma de entender el mundo. Si crees en las políticas sociales, en la igualdad, en el reparto de riquezas mediante un sistema impositivo justo, en que los servicios esenciales como educación y sanidad (y no sólo esos) deben permanecer en manos públicas, eres de izquierdas. Si crees en los mercados, en la no intervención del estado, en la bajada de impuestos, en el individualismo frente a colectividad, que la gestión privada de los servicios es mejor que la pública, eres de derechas. Es fácil, es básico.
Me gustan muchas de las propuestas de Podemos, pero me ponen de los nervios cuando sus lideres empiezan a marear la perdiz y a tratar de ser moderados, de centro (como si el centro político no fuese una entelequia), en vez de respetar el intelecto de aquellos que, hartos del sistema actual, pensamos que debe haber otra forma de hacer las cosas. Y si hay algo que me hace plantearme y replantearme la posibilidad de darles mi voto, es precisamente esa maldita frase del no ser ni de izquierdas ni de derechas, porque yo soy de izquierdas y, obviamente, quiero que mi mundo lo dirijan personas de mi misma ideología.
Lo siguiente que me preocupa es que personas capaces de hacer una entrevista tan insustancial como esta:
http://www.elmundo.es/andalucia/2015/01/12/54b3b7ef268e3e7c228b4578.html hayan sido las elegidas para liderar esta formación en el ámbito local. Una persona que quiera dedicarse a la política en la que yo creo, no puede dejar de responder de forma clara y contundente, no puede dejarse llevar por las preguntas trampa y dar un titular tan fácil a aquellos que quieren deslegitimar todo intento de hacer las cosas de forma diferente. 
Estamos en año electoral y quiero, no quiero no, NECESITO, que los de siempre abandonen el poder, pero mal vamos, mal vamos.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Estrategias

Hace muchos muchos años yo estudié marketing, y publicidad, y hablábamos de estrategia empresarial, posicionamiento del producto y esas cosas tan interesantes a las que, las vueltas de mi vida, no he dado apenas uso. Hoy andaba reflexionando sobre otras estrategias, las educativas, esas que debo emplear para conseguir un único objetivo: que mis hijos sean el día de mañana autosuficientes y buenas personas.
Con mi hijo mayor se me están agotando las estrategias, claro que, desde el punto de vista del marketing tengo un producto difícil de vender, colegio y deberes versus diversión. El premio final, un futuro aceptable en un mundo terriblemente competitivo, está lejano en su horizonte temporal y es difícil de hacer entender, a fin de cuentas sólo tiene nueve años. Y aunque trato de emplear incentivos que proporcionen satisfacción inmediata, premios, halagos... No está funcionando.
La estrategia contraria, la coercitiva, o lo haces o habrá consecuencias, tampoco funciona, puedo obligarle, bajo la amenaza de desinstalarle el minecraft o confiscarle el trompo, a sentarse en su cuarto frente a los libros pero no se puede obligar a nadie a aprender. 
Y así estamos, en estos momentos lo tengo sentado frente al cuadernillo de Kumon (ese método japonés de enseñanza al que he recurrido en un nuevo intento de conseguir que mi hijo lea y escriba de forma aceptable de acuerdo con su edad) lloriqueando y protestando, jugando con cualquier cosa que se le ponga a mano y, por supuesto, sin hacerlo. Por delante comida con los abuelos y un buen mogollón de deberes que no hizo ni el viernes, ni el sábado y que no auguran una buena tarde de domingo.
En los últimos días he leido artículos científicos y pseudocientíficos, artículos que hablan de frases motivadoras, de la importancia de no etiquetar, de cómo ser buenos padres y madres... Todo muy interesante, todo muy naïve, todo muy fácil de entender y muy difícil de aplicar. 
La seguridad de que me estoy equivocando, la dificultad que tengo para controlar mi temperamento, el cansancio y el estress laboral... Nada ayuda.
Necesito nuevas estrategias o a lo mejor sólo necesito calmarme y esperar que el tiempo juegue su papel, mi hijo madure y las cosas cambien.¡Qué tentador!

martes, 30 de septiembre de 2014

La Entrevista

Al final ha sido por teleconferencia, una cámara muy moderna que enfoca automáticamente a quien habla (que no se diga que en mi empresa no contamos con los últimos adelantos), con la forma del Enterprise, presidía la mesa de mi jefa. En el ordenador, una señora a la que no había visto nunca y en una silla de cortesía, servidora, con el maquillaje puesto, los nervios bien tragados y tratando de soportar mi escasa fotogenia en el monitor sin salir corriendo. 
La entrevista, paso previo para un posible ascenso, es de esas de "incidentes críticos", que viene a ser un montón de preguntas sobre los conflictos que has tenido en tu vida y cómo los resolviste. En resumen, una paranoia. Me he definido como consecuente y leal... Los dos primeros adjetivos positivos que he logrado pensar, porque claro, lo primero que se me ha pasado por la cabeza cuando me han pedido que me describa en tres adjetivos ha sido: impulsiva, paranoica y gorda... y claro, eso no viste bien en una entrevista de trabajo. Me hubiera gustado decir divertida, abierta, inteligente (al menos tonta del todo no soy), amable, cariñosa... Pero nada de eso me ha venido a la mente, así que he soltado: consecuente, leal y...¡culta! Para matarme.
Luego todo ha transcurrido del modo habitual en el que transcurren las entrevistas de trabajo, preguntas con doble sentido, respuestas tratando de dar la mejor imagen de mi misma... Y, cómo no, la consabida referencia a mis "cargas familiares". A esa pregunta yo siempre tengo ganas de contestar al estilo gallego con un "¿Le preguntarías esto a un hombre?", pero me contengo pues sé muy bien que no es lo que esperan de mi. Esperan un mis hijos no me van a necesitar porque tienen a su padre, que no es lo que pienso, que no es lo que deseo. Mis hijos me necesitan del mismo modo que necesitan a su padre. Porque no es normal que para conseguir un ascenso tenga que vender mi alma, mi tiempo libre y mi familia. Porque si se cumpliera el horario establecido yo estaría en casa a una hora más que decente, pero se me está indicando de antemano que ese horario nunca se va a cumplir y se duda de que, en mi condición de madre, sea capaz de soportarlo. Se dice que la igualdad está ya conseguida, que el feminismo no es necesario, por favor hombres que me leéis, contestadme ¿alguna vez os han preguntado por vuestras "cargas familiares" (las comillas son porque el término me parece tremendo en sí) en una entrevista de trabajo? Voy más allá ¿alguna vez habéis tenido que poner en una balanza, como tantas mujeres de mi generación, vuestra vida profesional y la familiar? ¿Alguna vez habéis sentido culpabilidad al llegar tarde a casa? Me temo que la respuesta será no en al menos dos de las tres preguntas y mientras nosotras, con la culpa grabada a fuego, salimos al mundo laboral a justificarnos una y otra vez. 
No sé si conseguiré el ascenso, no sé si merecerá la pena. Seguiremos informando

miércoles, 10 de septiembre de 2014

El teléfono estropeado

¿Os acordáis de ese juego en el que ibas contando una historia de uno a otro y el resultado final no se parecía en nada a la historia original?
Pues en la prensa ocurre más o menos lo mismo.
El pasado domingo mi madre se vio envuelta en un accidente con un vecino (un prenda),que al parecer está muy molesto, puesto que se autodefine como racista y orgulloso de serlo (SIC), con el color de piel de mi hijo y de mi sobrino. Este supuesto ser humano, intentó agredirla sin mediar palabra ni motivo en la piscina de la urbanización y cuando estaba sola (me refiero a sin ninguno de nosotros alrededor). La cosa no pasó a mayores porque intervinieron el socorrista y algunos vecinos, se llamó a la policía y tras el correspondiente follón se lo llevaron. 
Un disgusto sin mayores consecuencias, quitando el cabreo, el mal sabor de boca y la sensación de que el niño no va a estar seguro en la urbanización mientras este tipo siga allí.
Como soy de tecla rápida, puse un tweet sobre lo ocurrido: 

s.XXI intentan agredir a mi madre, motivo, tiene dos nietos negros y ellos están orgullosos de ser racistas.
Un periodista se puso en contacto con nosotros y terminó publicando esta historia, que, con algunos matices, se ajusta bastante a lo que pasó:
Pero de repente, ayer, me encuentro con esto en Europa Press:

Y esto en el Diario de Cádiz:


Y luego se quejan de que el periodismo está en crisis... ¡Ay!

sábado, 28 de junio de 2014

Sigo siendo una mala madre (y ahora también una asesina)

Es verano, no hay cole pero si hay trabajo, y los niños están en la playa con la abuela, ¡bendita abuela! He mencionado a mi madre en algunos post, pero creo que algún día le dedicaré uno entero (así me mata de una vez)
Van a ser sólo cuatro días, con suerte el martes estaré en la playa con ellos, pero estos cuatro días...¡ay! estos cuatro días...
En estos cuatro días duermo a oscuras porque no hay que dejar ninguna luz encendida para albergar hadas que evitan los malos sueños, y lo hago toda la noche de un tirón, y, además, duermo sola con mi marido, nadie me pega codazos y patadas ni pide agua en mitad de la noche.
Hace dos días que no grito.
Puedo ir al baño sola todo el tiempo que necesite. Nadie viene a preguntarme si estoy haciendo pipí o caca, ni a preguntarme cosas, ni a enseñarme su muñeco...¡Hasta me he puesto crema hidratante!
Ayer fui al teatro y hoy iré al cine.
Puedo ver en la tele lo que quiera, a cualquier hora y usar el ordenador cuando me apetezca. Puedo escribir este post de un tirón sin que nadie me pida "dibujitos" cada tres segundos.
Los echo de menos, claro que los echo de menos, pero que sensación tan dulce es!
Lo que viene a ser una mala madre...
Lo de asesina, va por esto:


sábado, 7 de junio de 2014

La Violencia de Género no Existe

Pónganse en situación, cumpleaños infantil, sala de juegos, los niños y las niñas corren y saltan de un lado a otro mientras las personas adultas nos tomamos algo felices de poder mantener una conversación ininterrumpida. El tema de ese momento era un vídeo que, se supone, debe hacerte pensar acerca de la violencia que también sufren los hombres:
Aquí el video:

Y aquí el análisis que hace Miguel Lorente sobre el mismo:

En esa conversación había hombres y mujeres, pensando igual, el argumento es simple, la violencia es sólo violencia y por tanto una ley, un ministerio, ayudas económicas, cualquier acción dirigida sólo a las mujeres es injusta. Pero el argumento es mentira. Simplemente mentira.
La violencia de género es la violencia que se ejerce contra la mujer por un hombre por el mero hecho de ser mujer, está basada en estructuras de dominación y dependencia que han existido durante siglos. Es el "la maté porque era mía" de toda la vida. Y es un gran problema.
No quiero con eso menospreciar la violencia que puedan sufrir los hombres, en su mayoría a manos de otros hombres,también puede existir violencia familiar o doméstica en la que la agresora sea una mujer, claro que puede ocurrir, pero no se trata de eso.
En España vienen a morir unas cincuenta (antes eran aún más) mujeres al año a manos de sus parejas o exparejas, muchas veces también mueren sus hijos, en un sádico ejercicio de dar dónde más duele. Cuéntenlas una a una, imagínelas a todas muertas juntas en un tren o en un autobús. Cincuenta vidas perdidas, cincuenta familias destrozadas. Ahora, hagamos un ejercicio de imaginación, pensemos que en un año asesinaran a cincuenta futbolistas de primera división por el mero hecho de que son futbolistas ¿Imaginan los titulares? ¿Las manifestaciones? Pueden repetir el mismo ejercicio con 50 taxistas, 50 abogados... 
Pues eso.
Uno de mis amigos dijo que mejor cambiaban de tema porque si no yo iba a explotar, pero hace tiempo que desistí de las discusiones estériles, quizás hice mal, quizás debí volver a explicar porque la violencia de género es diferente a las otras violencias, igual de mala, igual de condenable, pero mucho más perversa, porque aún hay personas que la niegan, que piensan que no existe, que no es necesario luchar contra ella. Y por eso se mantiene, por eso las adolescentes caen en estereotipos dañinos contra ellas mismas una y otra vez, por eso se guarda silencio cómplice y no se denuncia cuando vemos su huellas en una mujer.
Muchos pueden pensar que la violencia de género no existe, espero que nunca tengan que darse cuenta de lo contrario de la peor forma posible.